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INFORMACIÓN EN EL AIRE Morelia, Mich 2006. |
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EL SÍNDROME DEL EDIFICIO ENFERMO El "Síndrome del Edificio Enfermo" es un fenómeno relativamente reciente, reconocido internacionalmente y se estima que afecta a más de 50 millones de personas en todo el mundo. Cuando un número considerable de ocupantes de un edificio presenta síntomas que no responden a ningún patrón de enfermedad, y es muy difícil de caracterizar, el problema puede ser " Síndrome del Edificio Enfermo". Los problemas derivados de un "Edificio Enfermo" pueden aumentar debido a un diseño y mantenimiento inapropiado del sistema de ventilación y aire acondicionado, equipamiento de oficina, amoblamiento, suministro y operaciones dentro del edificio. Entre los años 70 y 80, un inesperado aumento del precio del petróleo y sus derivados produjo la mayor crisis energética de la que se tenga conocimiento. El costo de mantener el confort térmico de las viviendas y edificios de oficina, subió drásticamente y el resultado fue la creación de una nueva tecnología con el incremento del aislamiento térmico de los edificios y una reducción drástica del ingreso del aire del exterior. La necesidad de conservar energía tuvo derivaciones insospechadas. Fue el comienzo de las construcciones herméticas (edificios cerrados) que favorecieron la concentración de fuentes de contaminación: materiales sintéticos, pesticidas, humo de cigarrillos, amoníaco y ozono de las fotocopiadoras, entre otros, que modificaron la calidad del aire interior afectando el confort y la salud de sus ocupantes. Frecuentemente se presentan casos donde el aire fresco no llega a los trabajadores de oficinas. Por ejemplo los divisorios flexibles en espacios abiertos pueden interferir con la circulación de aire tal como fuera diseñado originalmente, o simplemente, las grillas y rejillas de entrada y salida del aire estar bloqueadas. En la década del 80 advertidos de esta nueva situación, la Organización Mundial de la Salud tipificó entre los males contemporáneos el "Síndrome del Edificio Enfermo" y sugirió que alrededor del 30 por ciento de los edificios construidos nuevos y remodelados en todo el mundo, pueden generar muchas quejas por problemas de salud, relacionadas con la calidad de aire interior. ¿Cuáles son los síntomas al vivir o trabajar en un edificio enfermo? Los efectos del aire contaminado usualmente se presentan como uno o una combinación de los siguientes síntomas: congestión nasal, estornudo, tos seca, congestión bronquial, dolor de garganta ( frecuentementese confunde con un estado gripal. Pueden aparecer otros síntomas incluyendo fatiga, dolor de cabeza, nauseas, irritación de piel y ardor o picazón en los ojos. Casos más graves recuerdan episodios como "la fiebre del deshumidificador ", "la fiebre de Pontiac", o "La enfermedad del Legionario" de graves consecuencias, causando inclusive la muerte de muchos de los afectados. Una definición en la cual coinciden el NIOSH -Instituto Nacional de Salud Ocupacional de USA - y la OMS - Organización Mundial de la Salud - sostiene que el edificio es sospechoso de padecer el Síndrome del Edificio Enfermo cuando por lo menos el 20 % de los ocupantes presentan quejas de múltiples problemas crónicos de salud tales como dolor de cabeza, fatiga, sequedad y dolor de garganta, irritación de ojos, picazón de piel, náuseas, dificultades en la respiración, mareos, y / o síntomas parecidos a resfríos o gripe que no sugieren ningún diagnóstico médico o etiología específica. En los casos típicos, el trabajador se queja de una amplia variedad de síntomas que cree de algún modo se relaciona con el lugar donde trabaja. Esta multiplicidad de síntomas es un factor clave en el diagnóstico de un caso de Síndrome del Edificio Enfermo. Otro de los factores claves es si los síntomas desaparecen cuando la persona sale del edificio y reaparecen cuando vuelve y permanece en el lugar. Los síntomas descriptos por el trabajador pueden dar algún rastro de las fuentes específicas de contaminación. Por ejemplo: un cuadro con preponderancia de picazón de piel puede sugerir la presencia de fibras de lana de vidrio o asbestos en el aire. La irritación de ojos, nariz o garganta puede indicar la presencia de formaldehído o humo de cigarrillo. Síntomas de resfríos o aparentemente de gripe, puede indicar un problema de humedad con presencia de moho y otros agentes biológicos. Finalmente hay que diferenciar entre "Síndrome del Edificio Enfermo" y "Enfermedades Relativas a los Edificios", refiriéndose este último a enfermedades bien caracterizadas, causadas por factores ambientales del edificio que pueden ser relacionados con hallazgos clínicos y de laboratorio basados en principios validados de fisiopatología. Efectos Económicos de una Mala Calidad de Aire Interior. Cuando pensamos en una contaminación de aire, automáticamente la asociamos a automóviles y fábricas funcionando en el exterior de los edificios. Por eso es muy común suponer que la calidad de aire es solo un problema que tiene que ver con el aire exterior urbano. Contrariamente a esta percepción generalizada, ahora sabemos que el aire interior contaminado que puede presentarse en nuestras viviendas, edificios públicos, oficinas, hospitales, entre otros, también representan un problema muy complejo y de difícil caracterización. Sus efectos, como vimos anteriormente, inciden en la salud y bienestar de los ocupantes, produce daños a la propiedad, reduce la productividad y aumenta el ausentismo en el ámbito laboral. Desde el punto de vista económico, muchos de los costos derivados de estos daños son tangibles y fáciles de cuantificar y valorizar, mientras que otros, son costos indirectos muy difíciles de identificar. La EPA - Agencia de Protección Ambiental de USA - y muchos gobiernos y organizaciones de los principales países desarrollados, vienen realizando desde hace muchos años estudios e investigaciones para caracterizar e implementar medidas tendientes a mejorar la calidad de aire interior, especialmente en ambientes interiores no fabriles (conocido internacionalmente como IAQ - Indoor Air Quality - ) Sorpresivamente estos estudios no solo revelan la presencia de aire interior contaminado, como ya se tenía conocimiento, sino que además revelan que los niveles de contaminación podrían ser de 2 a 5 veces y, en ocasiones, más de cien veces mayor que los niveles exteriores. En 1989, un informe de EPA al Congreso de Estados Unidos, concluye que mejorando la calidad de aire interior, se puede obtener como resultado un aumento de la productividad y una reducción del ausentismo laboral. En el informe se estima que una calidad de aire interior deficiente puede costar a la nación decenas de miles de millones de dólares por año, en pérdidas de productividad y servicios médicos. El mismo estudio encontró que 14 minutos por cada 8 horas de trabajo, se pierden por una mala calidad de aire interior. Adicionalmente, por cada 10 empleados, se pierden 6 días de trabajo por enfermedad, por la misma causa.
Docente Titular del Curso de Postgrado de "Calidad de Aire Interior" - Departamento de Ambiente y Trabajo de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires (UBA).
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Rey Nezahualcoyotl no. 310 Col. Pascual Ortíz Ayala Morelia, Michoacán. México
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